Que significa la Sagrada Tradición Andina…
Estamos en una era en la que las diferencias culturales van desapareciendo para entendernos ‘mejor’ en este mundo globalizado, o eso es lo que creemos. Vivimos en sociedades vinculadas por el comercio, la informática y los medios de comunicación, hacemos uso de la tecnología, de los avances modernos, y nos creemos mejores que nuestros antepasados. Pero cuando estamos en silencio, mirando hacia adentro nos damos cuenta que falta algo en la formula de la vida moderna. Entonces es como un aviso de alerta interior que nos mueve a buscar algo (fuera de nosotros) que tenga sentido, y a menudo vemos luz proveniente de diversas instancias de espiritualidad.
En mi caso, como tanta gente ‘normal’ latinoamericana, disfruté de todo lo que la cultura y religión me ofreció, pero siempre tuve una afinidad natural con los elementos, desde pequeña coleccionaba piedritas, me fascinaban las formaciones rocosas, quedaba boquiabierta mirando el horizonte del Pacífico, tomaba fotos de árboles y detalles de ramas y hojas, no sabía por qué pero el viento me hacía feliz… Claro que esa conexión con la naturaleza era vivida como en secreto o como algo que no podía interesarle a nadie porque había cosas más importantes en la vida, como los problemas de la economía, la inflación, la justicia social, en fin, todo eso que la sociedad ha creado para dominar la naturaleza “en nombre del desarrollo humano”.
Y en el proceso la humanidad globalizada arrasa con los recursos naturales, destruye la tierra, contamina las aguas, desestabiliza los ecosistemas, en otras palabras, agrede al planeta. Llegamos a un punto en el que el ‘avance tecnológico’ promete acabar con la humanidad que lo produjo; esto no tiene sentido. Qué vamos a forjar para el futuro próximo… ¿decadencia de la civilización global para que algún día vuelva a renacer otra civilización? ¿Aprendimos algo de las civilizaciones pasadas que perecieron?
Entonces es en esta coyuntura en la que la sabiduría ancestral de la Sagrada Tradición Andina (¡así como todas las Tradiciones antiguas del planeta!) están dando un jalón de orejas a la arrogante humanidad moderna. Los niños traen ya un sentido de respeto a la Tierra que nadie tuvo que enseñarles, el mensaje de la Tierra (de la Pachamama para los andinos) es muy claro. Debemos reconectar con la naturaleza, debemos recordar lo sagrado de nuestra relación como parte de la Creación divina.
Volver a entender que la separación del ser humano de la naturaleza fue forzado por una sociedad egoísta, con principios como el de la ‘propiedad privada’ o las fronteras entre regiones y países! Y se criminalizó a los elementos de la naturaleza por atreverse a conectar toda la vida vegetal, animal y mineral en un solo planeta. Se negó la existencia de una conciencia colectiva de todo el reino vegetal, se negó la existencia de una fuerza vital que impulsa en armonía el ciclo de vida de los animales del mundo, se ocultó la verdad que los minerales, aunque no tengan respiración como las plantas y los animales, también tienen vida y tienen la capacidad de registrar energía.
Y los seres humanos nos olvidamos que también somos naturaleza, que somos naturaleza divina porque fuimos creados con la fuerza vital o el soplo de Dios, con una conciencia de tener un valor intrínseco y por lo tanto un propósito o destino sobre la Tierra. Nos olvidamos que sin el oxígeno del aire (producido por los árboles), sin el calor y luz del sol, sin los nutrientes de los alimentos (que provienen de la tierra) y sin beber agua diariamente… no podríamos existir.
Nuestros ancestros andinos tenían esta verdad en primer plano en su conciencia; reconocían la total interconexión de toda la creación del Universo, tanto del universo externo, el macrocosmo, como el interno o microcosmo. Y ellos no necesitaban de telescopios o microscopios para ‘ver’ y entender estos niveles de existencia porque ellos estaban plenamente conectados a la Conciencia del Creador.
Y ahora esta sabiduría ancestral, que ha sido cuidada por cientos de años dentro de las comunidades andinas, está recobrando presencia, y el mensaje ya empieza a ser entendido por gente de todo el planeta (como la Naturaleza…, la sabiduría natural no sabe de culturas, idiomas, filosofías, demarcaciones políticas, etc). Hay maestros andinos que no nacieron en los Andes, hay sacerdotes de la Sagrada Tradición Andina en África, en Europa, en Norteamérica; todos ellos haciendo trabajo de reconectar las energías sagradas para retornar el equilibrio natural del planeta.
A medida que recordemos la sabiduría ancestral y la integremos en nuestra vida conciente presente, vamos a ser capaces de crear el mundo en armonía que la Madre Tierra merece por su eterno amor y paciencia con la humanidad.
La Sagrada Tradición Andina nos enseña y nos hace recordar lo simple que es vivir en equilibrio y armonía, y lo hace integrando la creación en todas sus dimensiones y realidades (lo que llamamos real y lo que llamamos virtual), siempre evolucionando como en una espiral, siempre de manera dinámica, siempre en reciprocidad, siempre en amor incondicional, siempre con respeto a toda la vida, siempre en Unidad.
Ñusta Willka















